Muchas de las cosas que hacemos los adultos para que los chicos “se motiven”, hacen justamente que no quieran aprender.
¿Por qué algunos chicos se motivan más que otros? ¿Qué motiva a un niño a esforzarse en la escuela? ¿Qué hace que a algunos chicos les vaya bien en la escuela y otros se sientan desanimados ante el mínimo obstáculo?

Como adultos, debemos comprender la importancia de dignificar, naturalizar y capitalizar los errores. Cuando lo hacemos, les estamos enseñando a los niños que a través de los errores y los fracasos podemos aprender, mejorar y ser cada vez más inteligentes. Debemos enseñarles a amar los desafíos y a sentirse cómodos con el esfuerzo. Cada vez que ellos se esfuerzan, el cerebro genera conexiones neuronales más fuertes, que los hace más inteligentes.

Si un niño no aprende a “fracasar con seguridad” de niño, y a aprender de los fracasos, será un adulto sin perseverancia que no creerá en sus habilidades de esforzarse para lograr el éxito.

Muchas de las cosas que hacemos los adultos para que los chicos “se motiven”, hacen justamente que no quieran aprender.

Las tan dañinas comparaciones: “tu hermano sí entendía todo”, el cuadro de honor, o los shows de talento, motivan a unos pero desmotivan a muchos más. O un padre que dice “o aprobás o te quedás todo el fin de semana en casa”. ¿Qué mensaje estamos enviando? Seguramente que lo importante es aprobar, cuando debiera ser aprender.

Los niños con una mentalidad en crecimiento piensan que es el esfuerzo el que les lleva al éxito, de modo que no sólo se enfrentan a tareas difíciles sino que disfrutan con ellas.

Hoy sabemos que el éxito no está determinado por talentos innatos o intelectuales, sino que depende de nuestra mentalidad.

Frente a un desafío o fracaso, los niños con mentalidad de crecimiento se esfuerzan más, lo que les genera mejores resultados.

Algunas consideraciones para ayudar a los niños a desarrollar una mentalidad de crecimiento:

1) Ayudá a los chicos a conocer su cerebro y enseñarles que la inteligencia se puede mejorar a lo largo de la vida.

2) Enseñale que el éxito requiere de esfuerzo y trabajo. Lo que queremos es que aprendan. Aprobar es otro tema viene por añadidura.

3) Fomentá el hacerle frente a las dificultades y obstáculos. La resiliencia emocional es una de las habilidades más importantes que deben desarrollar los niños.

La resiliencia es la capacidad que tiene una persona de recuperarse frente a la adversidad y seguir adelante.

4) Debemos tomar a los fracasos con naturalidad. Si un niño no aprender a “fracasar con seguridad” de niño, y a aprender de los fracasos, será un adulto sin perseverancia que no creerá en sus habilidades de esforzarse para lograr el éxito.

5) Una palabra muy poderosa que ayuda a ir pasando de una mentalidad fija a una de crecimiento, es TODAVIA. La noción de que “todavía” no le sale, ayuda al alumno a darse cuenta que va por un camino hacia la realización de un logro.

En vez de Lo ayudamos enfatizando el todavía

No me sale No me sale TODAVÍA

No lo sé No lo sé TODAVÍA

No puedo lograrlo No puedo lograrlo TODAVÍA

6) Elogiá el proceso, no el fin. Poné foco en el esfuerzo, no en el resultado. No elogies habilidades personales como el ser inteligente o rápido.

Debemos elogiar el HACER y no el SER.

Por ejemplo: “Estoy muy contenta con tu esfuerzo”, en vez de “qué inteligente sos”.

7) Ayudalos a identificar pensamientos de mentalidad fija y cambiarlos por otros de mentalidad de crecimiento. Por ejemplo:

Esto es muy difícil. Esto me va a llevar más tiempo.

No puedo hacerlo. No puedo hacerlo todavía.

No me sale. ¡Abandono! Voy a usar otra estrategia.

No sirvo para esto. ¿Es esto lo mejor que podo hacer?

Me equivoqué. Lo errores son oportunidades.

8) No olvides que cuando un niño con mentalidad fija fracasa, siente que ha fracasado. Cuando un niño con mentalidad de crecimiento fracasa, siente que está aprendiendo.

 

Fuente – Minuto Uno

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