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Provincia Turismo Religioso

Esperan la visita de gran cantidad de fieles al Santuario del Divino Señor de Renca

Renca, con su icónico templo, concentra siempre una gran concurrencia de fieles y demostraciones de fe.

Durante todo el año, los devotos visitan las iglesias que se encuentran en diferentes puntos de la provincia, pero este movimiento se intensifica durante Semana Santa, más aún luego de dos años de pandemia.

Renca, uno de los estandartes de la fe en San Luis, se encuentra ubicada a 120 kilómetros de la ciudad capital.

Las actividades dispuestas comienzan el 15 de abril con un Vía Crucis viviente. Para la representación de este Viernes Santo, se espera la participación de unas 40 personas que harán las 14 estaciones y pondrán en escena la Pasión de Cristo.

Esta fecha siempre moviliza al turismo religioso, y según lo informado por la comuna las reservas se encuentran al 100%.

Denominado “Señor de los Milagros”, el Cristo de Renca recibe a peregrinos que buscan cumplir sus promesas y otros que van en busca de su ayuda y protección.

Renca posee una de las capillas más antiguas de San Luis. Su fecha de construcción data del año 1732 y fue el primer refugio de los pobladores de este complejo montañoso del noreste provincial.

Renca, por donde pasa la fe

Cuenta la leyenda que un indio ciego hachaba un espinillo en un bosque cercano a Renca cuando sintió su rostro salpicado por la goma o savia del árbol. Repentinamente recuperó la vista, arrojó el hacha y se puso a buscar lo que le había causado aquella sensación rara, tropezando con un pequeño Cristo en el hueco carcomido del árbol. Desde entonces todo cambió para siempre en ese poblado.

La capilla fue levantada en 1732, es una de las más antiguas de la provincia, con la llegada de los padres jesuitas que provenían de Chile del pueblo Renca y que trajeron consigo algunos fragmentos de las sagradas astillas de la venerada cruz e imagen de Cristo encontrada por un indio en el bosque chileno labrada en un árbol.

Esto daría el origen al nombre de la localidad “Renca” que proviene de una especie vegetal. En abril de 1947 el poeta Polo Godoy Rojo publicó un artículo en el diario “El Heraldo de San Luis”, donde señala que la capilla antigua, modestísima construcción de adobe, hallándose deteriorada de tal manera que se hacía necesario derrumbarla a fin de evitar males mayores.

Mientras tanto, el Señor de Renca quedaba provisoriamente depositado en una pieza cedida por el señor Bernardo Domínguez. En 1764, el Obispo Alday Aspee la elevó a categoría de parroquia, siendo su primer párroco el Presbítero Juan Francisco Regis Becerra, quien ejerció su apostolado en ese lugar durante casi 50 años.

En el costado este de la actual parroquia existe un monolito que cita en su placa que allí existió la primera capilla. El edificio del templo es una nave rectangular modulada con relieves de columnas con capitel y arcos rebajados adecuados al ángulo del cielorraso de techo a dos aguas.

La fachada repite los relieves de columnas donde cuatro coinciden con el frontispicio triangular y dos con el borde de la edificación, el paño que está con el conjunto central coincide con el de los campanarios laterales. Estos están compuestos de prismas rectangulares calados con abertura de arcos de medio punto en todas sus caras y remate piramidal.

La fachada presenta una única puerta, acceso principal, también con arco. La imagen del Cristo está expuesto a la derecha del altar, en un baldaquín formado por columnas de fuste en mármol ónix y capiteles dorados, que sostienen una cúpula de base octogonal.

Prensa Secretaría de Turismo.

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