La vicepresidenta Gabriela Michetti reveló el domingo que su padre pudo haber sido secuestrado en la localidad bonaerense de Laprida, donde vive su familia, pero la Policía Federal logró frustrar el plan. “Hemos pasado días tensos y por momentos con cierta angustia”, sostuvo.

Según publica Ámbito Financiero, fue a principios de febrero cuando una sargento de la policía bonaerense informó a sus superiores que un remisero de la localidad de Laprida le había contado “muy asustado” que “cuando fue a lavar el auto a un lavadero”, se había cruzado con un “reconocido agenciero” que le había consultado sobre una vivienda “para tener secuestrado por unas horas al viejo Michetti”, circunstancia que llevaría a cabo “con unos rosarinos”.

Mario Michetti es un médico jubilado de 78 años que vive a pocas cuadras del centro y se mueve sin seguridad, a pesar de su parentesco directo con la vicepresidenta de la Nación. Padece alzheimer, por lo cual su entorno debe tomar ciertos recaudos para monitorear sus movimientos.

A partir de la denuncia, además de disponerse una custodia en el domicilio particular de los Michetti, se abrió una causa, en la que tomó intervención la fiscalía federal de Azul, a cargo del doctor Pablo Larriera, quien dispuso medidas tendientes a esclarecer el caso, entre otras la intervención telefónica de algunos de los mencionados, entre otros el famoso “agenciero” al que se había referido el remisero, que no era otro que uno de los integrantes de la familia Traico.

Los Traico son “reconocidos gitanos de la zona que se dedican a la venta de automotores usados”, confió una fuente policial con acceso al expediente. Según relataron a Ámbito Financiero voceros judiciales de Azul, “tienen un frondoso prontuario por delitos que van desde robo de automotores hasta secuestros virtuales, utilizando el clásico recurso de las lloronas al momento de efectuar las llamadas con las que intimidan a sus víctimas, haciéndoles creer que tienen cautivo a un allegado”.

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