Con varias impugnaciones y algunos apoyos, ayer se cerró la primera etapa del largo camino que Inés Weinberg de Roca, la candidata del presidente Mauricio Macri, deberá atravesar para llegar a la Procuración, el puesto que hasta diciembre pasado ocupó Alejandra Gils Carbó.

Tanto las objeciones como los avales fueron presentados al ministro de Justicia, Germán Garavano y ahora irán al Congreso, dónde Weinberg de Roca deberá responder sobre eso y otros puntos que se le pregunten. Y donde tiene un desafío clave: pasar con creces su presentación allí. Primero en la Comisión de Acuerdos y luego, en el recinto.

A pesar de los matices que le dan tanto en el Ejecutivo como en el Senado al rol del legislador Miguel Ángel Pichetto, es él quien parece tener la clave para el desembarco de la actual presidenta del Tribunal Superior de Justicia de la ciudad de Buenos Aires. Mientras que desde el Ejecutivo lo señalan, sin dudas, como quien tiene la capacidad para decidir si la mujer llegará o no al cargo, desde el frente del bloque justicialista descartan esa posibilidad. Sostienen que el tema es meramente institucional y dependerá de la propia Weinberg de Roca y de su capacidad para sortear la parada parlamentaria.
Weinberg de Roca debe conseguir los dos tercios para llegar a la Procuración y eso no es tareas fácil. Por eso, al margen de su desempeño en la audiencia, Pichetto es el hombre fundamental para ayudarla a ella y al Ejecutivo.

Puntos de Vista, Daniel Falduti. 5 de mayo de 2018.

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