El Gobierno se había fijado la meta de reducir gradualmente el costo del capital para tomar deuda, pero tras una mejora el año pasado, volvió a subir el riesgo país. Los funcionarios argentinos se quejan de un castigo exagerado por parte de los inversores

La declaración de “guerra comercial” lanzada por Donald Trump contra China ha encendido las luces de alarma de los mercados mundiales.

Entre tantas otras variables, pega de lleno en la tasa (costo) que deben pagar los países emergentes por sus bonos: a mayor incertidumbre global, mayor es el riesgo país que deben afrontar.

En otras palabras, por cada 100 puntos que se incrementa este índice tendrán que abonar 1% más (por encima del rendimiento que brindan a inversores los títulos del tesoro de EE.UU., considerados libres de riesgo).

A lo largo del último mes, ese indicador -elaborado por el JP Morgan- trepó de manera considerable en todo el “vecindario”.

Ese repunte estuvo liderado por Perú (11%), afectado por la renuncia de su Presidente, seguido de Uruguay (10%). Para la Argentina, el alza fue del orden del 4%.

Lo cierto es que este incremento interfiere negativamente en uno de los principales objetivos que se planteó el Gobierno de Macri: reducir al mínimo posible la tasa de interés que pagan los títulos argentinos en los mercados internacionales.

Puntos de Vista, 27 de marzo de 2018, Daniel Falduti

 

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