Una chilena será legisladora de las Islas Malvinas

Leona Vidal Roberts integrará la asamblea local.

El Falkland Islands National Museum & National Trust es casi una parada “obligatoria” de todos los turistas que llegan a Malvinas. Allí trabajó durante 14 años Leona Vidal Roberts, hasta que en 2016 abandonó la dirección del museo y pasó a trabajar part time en la radio del archipiélago, desde donde algunas veces también se puede escuchar su voz.
El jueves 9, Leona Vidal Robert integró la lista de diecisiete candidatos que compitieron para ser consejeros de la Asamblea local, la que legisla y establece la agenda local de unas islas a las que el Reino Unido le ha permitido cada vez más autonomía en lo que llaman su derecho a la autodeterminación más allá del conflicto de soberanía con la Argentina. Ocho fueron elegidos anoche, entre ellos Leona.

Hasta aquí no parecería haber grandes novedades de este nuevo comicios que tuvo lugar durante todo el día, con una sola excepción. Leona hace historia porque es nacida en Punta Arenas, Chile. Y aunque llegó a los tres años a las Malvinas, y se siente ciento por ciento “Falkland Islander”, su carrera y prosperidad muestran el fuerte cambio demográfico de las Malvinas, donde la colectividad chilena es ya la primera minoría.Son hoy entre el 8 y el 10 por ciento de la población que es de alrededor de 3000 habitantes. En 2012 rozaban el 6 por ciento y en 1980, el 1,5 por ciento. Han superado ya en presencia a los habitantes de Santa Helena, otra colonia británica (hoy el Reino Unido los llama Territorios de Ultramar) ubicada frente a las costas de Africa. Hoy los chilenos puros y descendientes están llegando a los 300 contra unos cinco argentinos. Están tan integrados, que en las islas hasta se festeja el Día Nacional de Chile, el 18 de septiembre.

El puesto de Leona en el Museo la convirtió en una figura más que popular hacia adentro y afuera de las islas. Leona llegó a los tres años a Puerto Stanley. Su mamá, Eileen Biggs, provenía de uno de los primeros colonos británicos en asentarse en las islas habiendo hoy “Biggs” de octava y novena generación. Eileen tuvo un primer matrimonio y ya divorciada conoció a Nelson Vidal, de los primeros chilenos que cruzó el Atlántico buscando trabajo en los años ’60. El matrimonio rumbeó a hacia Punta Arenas, la ciudad de donde parten los vuelos de Latam que unen Chile con Mount Pleasant, y allí nació Leona, que tiene un hermano Glenn, que fue consejero pero había nacido en Malvinas.

En los comicios de ayer compitieron trece candidatos por la capital (entre ellos Leona) y cuatro por el campo. En las islas no hay partidos políticos, cada candidato lleva su propuesta de manera individual. Clarín mantuvo una conversación ayer con Leona, naturalizada como isleña en 1981, casada con un inglés que conoció cuando estudiaba en Gran Bretaña, con el cual tuvo tres hijos. Entiende algo de español pero no lo habla. La siguiente es una síntesis de la conversación.

¿Qué la llevó a lanzarse a la política en las islas?

Bueno. Siempre estuve interesada en política y al terminar mi trabajo en el museo y estando unos meses afuera (del trabajo, se entiende) siento como el momento justo para competir.

¿Cuál es su propuesta?

Creo que las Falklands tienen un brillante futuro, quiero contribuir a ese crecimiento. Creo que tengo algo positivo para ofrecer. No hay nada muy radical hoy en las elecciones. Quiero ver más inversión en infraestructura, desarrollo y en nuestras industrias y redes de comunicación. Quiero una mayor focalización en el bienestar.

¿Qué piensa de la relación y la situación con Argentina y del conflicto de soberanía?

Yo tenía 10 años en 1982 y recuerdo la invasión y la ocupación muy bien. Me gustaría que Argentina continúe su progreso hacia una democracia moderna que reconozca que el pueblo de las Falklands tiene derecho a la autodeterminación y espero que un día el gobierno de Argentina tenga el coraje de aceptar eso.

Leona, Argentina es una democracia…

Sí, pero tal vez pueda ser una democracia moderna completa que acepte que somos un pueblo con nuestros propios derechos.



Fuente: Clarin

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