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UN EDIFICIO PARA QUE HABITEN TODAS LAS VOCES

EL HOMBRE QUE POPULARIZÓ LA RADIO

Entrevista realizada por Jorge Rosales a Basilio Novello – 9 Feb 2015

Dueño de la radio más escuchada en la Provincia, Basilio Novello (65) no deja de ensayar nuevas combinaciones de elementos, que le permitan perfeccionar su fórmula para captar mayores audiencias. Al fin de cuentas, esa también es su naturaleza, como graduado universitario en Bioquímica que empezó siendo discjockey, cuando vino desde Chivilcoy a estudiar en San Luis.

Lejos de querer convertir este blog en un laboratorio de análisis clínicos donde examinar personas, fui a entrevistarlo a los estudios de Popular, para tratar de establecer cuánto de empatía con la gente, fina intuición, criterio comercial, conocimiento empírico y método científico, hay presente en un medio de comunicación que en 25 años, consiguió sacarle una distancia considerable al resto de las emisoras.

– ¿Antes que se le despertara la idea por instalar una radio, cuál era su ocupación? 

– Discjokey. En esa época competía con Dzioba y sabía de las emociones que buscaba la gente, qué le llegaba al corazón. Fui el inventor de los bailes en el comedor universitario, mientras estudiaba. Me contrataban para casamientos y otras fiestas de grandes, porque para los cumpleaños de 15 era un desastre, me costaba captar la onda de los chicos.

Yo aprendí durante esa época, que las emociones se viven con la música, la diversión. Lo demás pasa desapercibido, nadie se va a acordar al otro día de la fiesta, si la comida estuvo regular. Por ejemplo, te contrataban para eventos de la alta sociedad, pero te aclaraban no me vayas a poner cuarteto, tampoco esto y menos aquello otro. Uno veía que eran las 2 de la mañana, y estaban aburridos, con sueño o bailando sin ganas. De a poco iba colocando samba brasilera, paso doble y entonces largaba el cuartetazo, que hacía explotar el lugar. Se sacaban los sacos, perdían las corbatas y se tomaban hasta lo que no había.

¿En definitiva qué pasaba? Todos tenemos las mismas necesidades de divertirnos y sentirnos felices. Pero hay una realidad, la sociedad está dividida. Hay un sector marginal, medio y otro alto. El sector medio/bajo escucha música popular. Pero la élite, que necesita también divertirse, no puede escuchar lo mismo que otros. Ellos tienen que ser distintos, deben diferenciarse. Si todos andan en un 600, ellos tienen que andar en un Audi para arriba, por más que no tengan un mango.

– Aquella tarea de discjockey, había comenzado acercarlo a la labor del operador de radio…

– Además tenía una pequeña empresa de música ambiental, en sociedad con el japonés Arakaki. Se llamaba “Conexión”. Todo era cableado, tipo circuito cerrado con dos canales. Habíamos llegado a contar 200 abonados, a quienes les bajábamos un parlante, con un potenciómetro que le daba más o menos volumen.
En esa época había una sola radio, que era Granaderos Puntanos. Y la gente en los comercios o consultorios, ya quería escuchar algo diferente. También existía otra empresa de música ambiental que estaba en Paseo del Padre, y que tenía unos chicos que el dueño mandaba a pincharnos los cables.
Para evitar ese tipo de problemas y como ya nos estaban pidiendo el servicio desde las fábricas, el japonés propone instalar un equipo de FM, que transmitiría inalámbricamente. Era la primera vez que escuchaba la palabra “efeme“. Pusimos una torre, compramos un equipo de 8 vatios de potencia (hoy Popular tiene 5.000), y emitíamos fuera de la banda. A la gente le decíamos que era codificado.

 
Un estudio dotado con la última tecnología, como pocos hay en el país.

-¿Cuáles eran las características de esos equipos, similares a una radio?

-En Justo Daract había una fábrica de receptores de radio llamada “Repman“. Compramos alrededor de 100 aparatos y el japonés les cambiaba la bovina que gira el dial. En vez de cubrir desde 88,1 a 107,9, se iba a 130 si uno quería. Y a la radio la ubicamos en el 112. Fuera del dial.
Es decir que dentro del parlante, tenía la radio. Lo cerrábamos completamente. Nadie sabía nada. ¡Cosa de mandinga! Y así transmitíamos. El espectro estaba limpio. Pero teníamos un problema, repetía lo mismo en otro lugar del dial, lo que se llama una “armónica” impresionante en 93,7.
Hasta que un día, nos caen 4 policías federales y piden por el dueño de la radio. Les aclaramos que no había emisora, era sólo música ambiental. “Ustedes tienen una FM y está prohibido”, insistieron. Entonces les mostramos la única nota que teníamos, de inicio del trámite en la Secretaría de Comunicaciones.
Apagan inmediatamente el equipo o le decomisamos todo”, nos advirtieron.  Y en esa época, habrá sido año 1986, era así. Me fundí. Tuve que volver a la música, a seguir con lo mío.

-¿Puede decirse que aquel fue un debut anticipado de Radio Popular?

-La locura de poner la radio en realidad nace en 1989. Después de un accidente que tuvimos en la primera noche que salíamos con Cristina, quien hoy es mi mujer. Al otro día tenía un remordimiento de conciencia bárbaro, porque nos habíamos dado flor de vuelco, y no entendía cómo no nos pasó nada.
La voy a buscar a su casa para salir a caminar. En esa época yo vivía arriba de galería Sananes, y escuchaba una FM que hacía días estaba al aire. Al pasar vemos un cartelito escrito en fibra y pegado con cinta: “Libre“; la puerta abierta y nadie más. Había un transmisor, una casetera sobre el esqueleto de alambre donde antes venían los vinos, y unos casettes tirados. Le digo entonces a Cristina: “si con esto ellos pusieron una radio, yo tengo para instalar 4”, por los equipos que me quedaron de la música funcional.

En el acto nos entusiasmamos los dos. Y ella me animó: “Poné la radio, yo te ayudo”.

El sello de una marca registrada, en la radiofonía de San Luis.

-¿Recuerda cómo fueron aquellos inicios?

-Lo primero que nos plantemos fue determinar qué tónica le dábamos. “Acá no hay que hacer una emisora intelectual. Hay que dedicarle una radio a la gente. Darle voz a quienes no tienen voz“, dijimos.  Ese fue el lema inicial. ¡Yo la tenía clarísima!
Había ya aparecido Dimensión y también FM Digital. Me acababan de entregar la casa en el barrio Gastronómico y ahí la instalamos. Colocamos arriba del tanque de agua, una antena de caño galvanizado de 6 metros que me regaló “Pepe” Puentes, más un dipolo que lo armó “Pepe” Anello, con un pedazo de aluminio y agujas de tejer.
La radio llegaba hasta donde actualmente está Edesal. Para nosotros era un éxito. Me casé, y dormía donde hoy es la sala de grabación. Al lado estaban los locutores. Ellos sabían a la hora que me levantaba, si me bañaba o hacía un huevo frito. La gente quedó enloquecida con la radio. Arrancamos las 24 horas en vivo (nada de programar con música) para ser distintos. Fue la primera en tener trasnoche.
Pero pasó que eran las 3 de la mañana y golpeaban la ventana. Basilio se levantaba en calzoncillos, para atender a la gente que traía las cartitas al locutor de la noche. Después para poder descansar, pusimos un buzón que todavía conservo y que lo armó Vallejos, empleado del Fifí.
Como tenía tanto cable de los tiempos de música ambiental, una de las primeras cosas que también hicimos, fue un tendido para transmitir los carnavales del barrio Jardín. Esta es una radio que nació de la periferia hacia el centro, como le pasó a CTV.
En aquellos primeros años estaba “Lalo” Lima, un chico de aquí a la vuelta que tenía una fascinación con la radio. También Jorge La Vía, el “Negro” Alcaraz, Luis Guardia y “Tati” Quiroga, que con 16 años venía en pantalones cortos. En el primer llamado, además aparecieron Jorge Torres y Gustavo Castro.

-¿Por qué cree usted, Popular entró tan rápido en la gente?

-Sus opiniones no eran escuchadas en otro lado. Se sintieron identificados con un lenguaje común, pero no chabacano. Nunca aquí vas a escuchar una mala palabra, como las dice Feinmann o Tinelli.

Una de nuestras premisas, es que el lenguaje no será el más exquisito, pero se hace todo con mucho respeto, con palabras que la gente pueda entender. Tampoco se difunde música en inglés, todos esos temas están en Serrana.
Otra cosa que no vas a escuchar es algún programa de parapsicólogos, como alguna vez los hubo. La mala experiencia que conocí de un oyente, que en su desesperación le entregó el último pedacito de fe a esos inservibles, que te sacan la plata sin solucionar nada, me dejó una terrible enseñanza.

Hay que ser responsables en los medios de comunicación. Mi vida fue siempre tratar de ayudar a los otros. Yo estaba estudiando en La Plata, y los fines de semana  enseñaba a leer y escribir. Como integrante de la juventud peronista, teníamos una idea de país distinto. Siempre luché por la igualdad de oportunidades.

 
Gustavo Castro, la voz emblemática que identifica a Radio Popular.


-¿Cómo caracterizaría la audiencia de Popular?

-Es masiva. Tenemos el 74% de audiencia y cobertura provincial. La escuchan todos. Hasta los políticos, los que están de un lado y del otro, incluso el gobernador. No sé los Rodríguez Saá, porque son los únicos que nunca han venido por la radio.

Hoy la información pasa por acá. Todo lo masivo está en Popular. Tenemos todas las tiendas y supermercados de la ciudad, viene un circo y está acá. No es una radio exclusiva. Esto es masa, lo demostramos con el tour, donde hubo más de 500 emisoras que retransmitieron nuestra señal, y entre ellas radio Caracol de Colombia.

-¿Y los jóvenes de qué modo se integran a la radio?

-La audiencia joven se incorpora a la radio, a medida que pasan los años. A medida que van madurando. Por lo general se da entre los 25 y 30 años. Cuando ya empiezan a pensar en la familia. Porque Popular está enfocada más a la familia.

Asimismo, en el multimedios tenemos para los jóvenes, los 40 Principales (ex-FM Hit).

-¿Cómo se encuadra hoy Popular, dentro de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales?

-Está en regla. Y desde la autoridad de aplicación no nos han hecho ninguna observación. Me parece que la ley se estableció para favorecer a un montón de intereses y grupos determinados. No es pareja la cosa. Se hizo para destruir un grupo, favoreciendo a otros.

Siempre me he ajustado a la norma. Cuando apareció Serrana (que es mucho anterior a Romántica), hubo que silenciarlas para poder anotarse. La detuve durante dos años. Fui el único tipo que apagó la radio. Y eso me terminó perjudicando frente a Romántica.

Incluso las vueltas de la vida, cuando aparece el momento de legalizar Popular, yo había guardado aquella acta de infracción que me hizo Policía Federal, por la empresa de música ambiental. Pasó que en el Comfer no me reconocían que hubiera estado al aire, antes de una fecha determinada. Vine, busqué la nota y allí figuraba día, mes y año como yo decía. Fue el as de espada que tenía, donde constaba que la frecuencia era la 93,7.

 
El móvil de Popular, fotografiado por uno de sus oyentes.

-¿Cuál es el futuro de la radio?

-La radio no va a morir. El futuro pasa por FM o internet, donde ya estamos con el portal hace más de un año. Nosotros vamos a continuar trabajando para el crecimiento de la página. Y seguir adelante con el proyecto de la nueva casa. (ver “Un edificio…“)

En el caso de las AM, han sido totalmente derrotadas por las emisoras de Frecuencia Modulada. Continental se escucha más por FM que AM. Acá hubo una emisora que se jactaba de menospreciar a las FM y el nombre Popular. “La radio de los negros“, nos llamaba. Vamos a ver con el tiempo, quien queda en el aire. Porque a mí me dolieron muchas cosas y nunca salí a contestar. Eso me hizo esforzar, para demostrar que están equivocados.

Nuestros proyectos son: continuar creciendo y consolidándonos. Fueron distintas épocas. En estos años se hizo un aporte muy importante a la parte tecnológica. Lo que ahora queda es invertir en el aspecto humano. Incorporar periodistas y más móviles.

-Le deben sobrar candidatos, con los estudiantes y egresados de la UNSL…

-De 150 que rindieron la prueba para ingresar a Popular, uno solo supo leer. Una vergüenza la formación de los chicos. Lo único que le interesa a la Universidad es que tengan buena voz. Un spot lo graban 40 veces, lo editan 400 veces hasta que les sale. Y esa es la voz enlatada que va al aire. No pueden mantener una conversación con nadie: cuantos años tenés, qué hacés, qué no hacés. Y nada más.

Jamás desde la carrera, han venido a reunirse con las 15 radios más importantes de San Luis, para preguntarnos qué necesitamos en nuestros medios. Les mienten a los chicos que van a trabajar y no los forman, porque no hablan con los medios. Lo único que le interesa a la Universidad es tener matrícula, para recibir el dinero del estado nacional.

-¿Y en qué medida al encarar la radio, le sirvió también a usted haberse graduado de químico-bioquímico en la misma universidad?

-En todo me sirvió. El estudiar físico química o el desarrollo de las matemática, te abre la cabeza. Sobre todo las carreras científicas. Lo que para cualquier persona tiene una sola salida, uno encuentra diez salidas alternativas.

Cómo será, que si bien pude estudiar, también he puesto música y hasta vendí publicidad. Hice las guías telefónicas, y gané el concurso para hacer las guías del País, pero me enfrenté en un juicio a Romay. También allí entendí cómo funciona la justicia.

 
El fervor de la gente por el tour y radio Popular, en imágenes captadas por la Agencia de Noticias San Luis.

-¿De chico ya lo seducía la radiofonía?

-Toda la vida. Mi padre, que era taxista, me regalo de niño una Spika, que aún conservo y estará en el museo que tendrá el nuevo edificio. En mi adolescencia escuchaba Excelsior, Splendid, Belgrano, Rivadavia o Radio Colonia.

-¿Dónde se disfruta mejor la radio: en el baño, al dormir, en el auto, en el trabajo, al estudiar, o en la cocina?

-Todo momento y lugar es bueno para escuchar la radio.

-¿Cuánto tiempo le dedica a Popular en el día?

-Un promedio de 16 horas.

-¿Y en esto de que los medios cambian de dueños constantemente, ha recibido usted ofertas para comprarle también la emisora?

-Me han querido comprar Popular, más de una vez. Hace 4 años, me ofrecieron 1.500.000 de dólares. Es vender mi vida. La vida no se vende, y el alma tampoco. La radio no tiene precio.

 
Basilio Novello, recibe un reconocimiento a la emisora.

 

UN EDIFICIO PARA QUE HABITEN TODAS LAS VOCES

De todos los planes que Basilio Novello tiene proyectados hacia el futuro, tal vez el más ambicioso sea la concreción del nuevo edificio, sobre calle Junín a tres cuadras de Plaza Pringles, a donde piensa trasladar los estudios de la radio.

 
Frente que lucirá el edificio, una vez terminado.

Con un diseño de vanguardia, que reproduce la forma de los clásicos micrófonos radiales, la construcción albergará en su interior a 5 emisoras, y al resto de la estructura que conforma el Multimedios Popular.

El edificio que estará dotado de la última tecnología, contendrá también a la agencia de publicidad Cerebro, y estudios para dos canales de televisión en Alta Definición. Además dispondrá de un espacio destinado a un museo particular, que reseñará la historia de la emisora en estos 25 años de vida.

 

 

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