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Tristeza y pena por no poder solucionar nada

Toda la vida cuando somos niños solo pensamos en hacerles el bien a las personas por que todavía no está puesta en nuestra mente la semilla de la maldad y es por eso cuando pasamos la mejor etapa de nuestro ser, empezamos a ver y pensar desde otro punto de vista y a veces cometemos errores irreparables y que nosotros mismos no sabemos en los problemas que podemos llegar a meter.

La infancia tiene dos facetas interesantes, la ingenuidad y la picardía de buscar siempre el lado peligroso, porque no tomamos dimensión de los caminos que podemos llegar a tomar y ni siquiera donde podemos llegar a caer, a veces la vida nos da un tirón de orejas, por ser tan picaros por demás, siempre queremos ser la atracción en todos lados y hay momentos donde nadie nos comprende y menos que nos entiendan, entonces se nos empiezan a cerrar los caminos que antes eran por demás llanos, ahora se nos hace cuesta arriba poder llegar a tomar contacto con alguna persona o grupo que nos venga en simpatía.

Las malas juntas por lo general no te llevan a un buen puerto y el paso de la niñez a la adolescencia determina un cambio en las conductas del ser humano y las bases a seguir en este hermoso y espinoso mundo que es la propia vida y que nadie está preparado para perderla en un abrir y cerrar de ojos. Solo los hombres por generalizar el termino somos más primates que los propios simios, porque reaccionamos de manera impulsiva y no medimos las consecuencias y hay momentos en que el odio se apodera de nosotros y llegamos a matar con el solo fin de que de esa manera se terminan los problemas y en realidad comienzan los mismos por no tener la capacidad mental de darnos cuenta que solo Dios sabe el momento exacto que debemos abandonar este mundo.

Pero da mucha pena ver a familias enteras que quedan huérfanos de un ser querido, que tanto lucho en la vida y que venga una persona desquiciada, loca, que no sabe lo que hace, hacerle el cuento a otro de que estaba fuera de control, antes se usaba un elemento que se llama ojota y que bien ubicada en la parte trasera del cuerpo evitaba muchos problemas y las locuras también.

Que lastima que no podamos hacer nada ante tanta violencia y que solo pidamos justicia como para que los jueces de la nación sigan haciendo caso omiso al pedido del pueblo y que estos inadaptados sociales sigan haciendo y cometiendo hechos aberrantes como si estuviéramos en un guerra civil, basta de darles de comer gratis a personas que no suman nada y que solo sirven para cometer delitos, no pueden seguir teniendo tantas libertades y que las familias sigan perdiendo a sus seres queridos por no poner mano firme.

Por Hector Orozco

chaparron

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