Chicos y grandes pueden padecer problemas para tener un descanso reparador y un grupo de especialistas explicó a minutouno.com cómo superarlos.
Este viernes se conmemora el Día Internacional del Sueño y es una buena fecha para hablar de los trastornos que afectan al descanso, uno de los tres pilares de la buena salud, junto con una dieta equilibrada y el ejercicio regular.

En la actualidad, el 45 por ciento de la población mundial sufre de trastornos de sueño, los cuales, sostenidos en el tiempo y sin un tratamiento acorde, pueden afectar gravemente a la salud y la calidad de vida.

“Los trastornos de sueño tienen en común, por distintos motivos, la falta de sueño reparador y la consecuente somnolencia diurna excesiva”, explica a minutouno.com el doctor Carlos María Franceschini.

Insomnio
“Hay más de 100 trastornos del sueño”, aclara Franceschini, quien identifica al insomnio “dentro de los más frecuentes” y explica que está “caracterizado por la dificultad para iniciar y/o mantener el sueño”.

Al respecto, el especialista indica que “es importante tener en cuenta las medidas higiénico-dietéticas del sueño, como acostarse y levantarse en horario similar, evitar en el cuarto donde dormimos la presencia de equipos de TV, computación, la alimentación y no ingerir bebidas estimulantes como el café y otros después de las 20”.

También recomienda “dentro de lo posible realizar actividad física durante la mañana y la tarde, dejando la noche para cenar y prepararme para dormir en consonancia con la liberación natural de la hormona inductora del sueño, la melatonina”.

Trastornos respiratorios durante el sueño
Se encuentran el ronquido, que es la disminución de la luz faríngea. Cuando se cierra, esa pausa respiratoria se conoce como apnea, el síndrome de las apneas del sueño.

Sobre este último, advierte que “es otro trastorno de sueño muy frecuente que genera aumento de siniestralidad vial y laboral por un lado, y por otro el desarrollo de enfermedad cardiovascular, se relaciona con la hipertensión arterial, la insuficiencia cardíaca, el accidente cerebrovascular, la diabetes y la obesidad.”

También están los movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño y otra larga lista de trastornos menos frecuentes, que también generan su fraccionamiento y falta de sueño reparador, desarrollando síntomas diurnos que impactan en la calidad de vida.

“Acostumbrarse a dormir poco, tener excesivo sueño diurno y/o roncar, no son situaciones normales, están indicando que hay una enfermedad instalada o en desarrollo”, explica el especialista.

Mientras tanto, entre los jóvenes se pueden encontrar dos grandes grupos compuestos por distintos tipos de trastornos, según explica la doctora Gladys Convertini.

Grupo de las disomnias
Se trata de trastornos en la cantidad, calidad y horarios del sueño. Entre ellos se puede encontrar el insomnio, es decir dormir menos de lo normal para la edad. También está la hipersomnia, cuando se duermen más horas de lo normal para la edad, y los trastornos del ritmo circadiano.

Grupo de las parasomnias
Son eventos físicos, generalmente fenómenos motores que aparecen en un horario en el que no deberían aparecer, cuando la persona se está despertando. Se trata de eventos físicos no deseables, que no representarían problema durante la vigilia.

Se trata de trastornos benignos, muy frecuentes, que aparecen entre los 3 y 6 años. No necesitan medicación. “Se van solos, pero producen preocupación entre los padres”, explica Convertini.

En este grupo se encuentra el sonambulismo, que es común en la adolescencia y suele ser de causa familiar, como un padre con el mismo problema. También están las pesadillas, la somniloquia (hablar dormido), bruxismo (rechinarde dientes), enuresis (mojar la cama luego de los cinco años), entre otros.

“El tratamiento va a depender de las causas que lo generan”, explica Convertini.

Fuente: Minuto Uno

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