Los familiares de los imputados lloraban, se quejaban y vociferaban contra el tribunal; los de la víctima, insultaban y amenazaban a los hermanos sentados en el banquillo de los acusados, hasta que uno reaccionó y, con las esposas puestas, les hizo una seña que provocó un estallido de bronca en la Cámara Penal  1 de Villa Mercedes. El revuelo fue tal que las juezas, el fiscal y los abogados de ambas partes tuvieron que evacuar la sala custodiados mientras la Policía trataba de calmar los ánimos, algo que no fue fácil. Así terminó el juicio contra Martín Ezequiel y Cristian Alexis Lucero, condenados a 14 años y medio de cárcel por el homicidio de Alexis Javier Ortiz, asesinado de un balazo por la espalda el día de Nochebuena de 2016.

La última audiencia del debate oral fue celebrada el jueves pasado y comenzó, tras el cierre de la etapa probatoria, con la producción de alegatos, que inició Germán Anabitarte, abogado de la familia Ortiz junto a su colega Gustavo Reviglio.

“En base a los fundamentos de hecho y derecho consideré que el homicidio debía ser agravado por ensañamiento y alevosía, sobre todo porque se daban los dos factores para el agravante: actuar a traición y sobre seguro, ya que los hermanos Lucero, a sabiendas de que Ortiz estaba desarmado, lo siguieron y tirotearon hasta provocar su muerte”, explicó ayer Anabitarte. “Por eso solicité que sean condenados por igual a la pena máxima para ese delito –reclusión perpetua-, y si bien me acompañó en muchos de los fundamentos, el señor fiscal (Néstor Lucero) consideró, según su criterio, que las pruebas no daban para cubrir el agravante”.

Fue por eso que, a su turno, Lucero pidió que los hermanos fueran condenados a 20 años de cárcel por el delito de homicidio simple: Martín en calidad de autor material y Cristian como partícipe necesario.

“Con el fiscal coincidimos en la figura de partícipe necesario respecto a Cristian porque si hubiera detenido la marcha de la moto en la que circulaban el hecho no hubiese ocurrido. También le dimos mucha importancia al desprecio total por la vida ajena, porque los dos jóvenes anduvieron a los tiros sin importarles que las calles estuvieran llenas de gente haciendo compras, como sucede todos los 24 de diciembre”, opinó.

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