Ringo Starr: Con una pequeña ayudita de mi amigo Paul

En su flamante “Give More Love”, el beatle sirve varios platos típicos de la cocina del rock, con la colaboración de su socio de banda y varios nombres ilustres.

Ringo Starr: Con una pequeña ayudita de mi amigo Paul

Give More Love es el nombre del álbum y de la mejor canción del nuevo disco de Ringo Starr. Un tema radiante que termina y volvés a escuchar una y otra vez. Mandala sonoro. Canción terapéutica. Hay otros surcos lindos, claro, pero Give More Lovepodría haber sido un tema de Los Beatles. Y de haberlo sido, sería un tema de Paul. Ringo siempre fue más de Paul que de John, aunque de veras Give More Love parece una secuela de Give Me Love (Give Me Peace On Earth), clásico de George Harrison. Y todo –todo, todo- es consecuencia directa de All You Need Is Love. ¿Por qué no imaginar entonces que una canción de mensaje sencillo y luminoso (“Dame más amor”) pueda desplazar de los charts a los Ed Sheeran y a los J Balvin?

Ringo es el beatle con menos derecho al ego. Un tipo afortunado y, como corresponde, agradecido. Se le nota en sus canciones y en la ausencia de picardia que tuvo (y tiene) para estar a tono con la industria. A Ringo no le interesa el sentido de coyuntura que durante años acosó a Paul McCartney. Tampoco le importó que su voz sonara como la del Dalai Lama. La palabra experiencia, en su caso, es la remera más cómoda que tiene para dormir.

En el disco nuevo hay un repertorio lleno de calcio que en We Are On the Road Again funciona como declaración de principios. En ese primer corte, los aullidos de Sir Paul son noticia: los discos de Ringo garantizan que allí se encontrarán todos Los Beatles posibles. Y Paul, casi fantasmal, colabora con bajo y coros en un par de canciones. Otros nombres conocidos son los Peter Frampton en Laughable y Richard Marx, en Speed of Sound.

Las canciones son como platos típicos de la cocina del rock. Hay un reggae simpático que se llama King Of The Kingdom y es 100% Marley. Tal vez las últimas innovaciones de Ringo hayan sido los fills de Come Together y la forma chamánica de tocar en Tomorrow Never Knows.

Starr sigue metiendo Photograph (1973) donde puede y este disco no es la excepción. A los 77, pronto a cumplir medio siglo en plan solista, Ringo edita su disco número 19 con canciones que así como existen, podrían no existir. El rockero más querido del mundo comprende la música como estado y no como carrera. También metió de querusa otra versión de Don’t Pass Me By, y con su vocecita folk la engancha a Octopus’s Garden, letra y música que habrá envidiado María Elena Walsh.

En general son estructuras de canciones que vuelven a empezar después de cada estribillo. Canciones con melodiosos solos de primera guitarra. Un disco lleno de amor y de invitados a la manera de las superbandas con las que Ringo gusta salir de gira.

Electricity habla del Liverpool anterior a Los Beatles, y del distinguido Johnny Guitar. Guitar era el compañero de ruta en Rory and the Hurricanes, banda de cumple de 15 que pasa a la historia por el puesto que el baterista dejó para reemplazar a Pete Best. Pero lo que importa aquí es que en Electricity Ringo le canta al pasado con la certeza de que la nostalgia es un invento suyo.

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