Hay momentos de nuestras vidas que como fuimos enseñados desde niños que es más importante ser travieso que mal educado, porque respetar abarca muchas cosas, desde obedecer  a nuestros abuelos, tíos, tías, y a nuestros padres, son la columna principal de la vida, pero por el contrario hay ocasiones cuando el respeto se va perdiendo porque nuestros hijos ya nacen con otros genes que por más que nosotros pudimos inculcarles a tiempo, no todos lo siguen poniendo de manifiesto durante su etapa más embromada como es la adolescencia, donde  la forma de pensar y actuar ni se parece a la nuestra, dado que los valores son otros y las expectativas de la vida no recaen en esos principios.

Es vital darse cuenta a tiempo que con respeto y humildad, los caminos de nuestro diario vivir, se nos hace menos complicado, debido a que el acceso a la comunicación con los demás, el poder obtener una entrevista laboral o en cuanto a iniciar tu actividad estudiantil, no se te complica tanto, si en cambio sois una persona de personalidad inestable, emocionalmente cambiante y para colmo con una mala reputación en tu conducta, las cosas se tornan por demás complicadas.

Es por eso que para evitar malos momentos, el tutor tiene que ser firme y no dejarse doblegar nunca, no porque hay que seguir un régimen militar, sino que se debe ordenar la vida desde el mismo inicio de nuestro nacimiento, con buenos ejemplos a seguir, ser más solidarios, buenos hijos y valorar las cosas que nosotros tenemos y no creer que todos son iguales, porque la vida es de otra manera, hay que saber crecer en un ambiente hostil, cuando les damos órdenes a nuestros hijos o deberes que cumplir, no les estamos complicando la vida, por el contrario, les estamos haciendo saber que se van a encontrar fuera de sus casas y que no a todos nos hace bien.

Siempre es importante saber diferenciar que significa obedecer a respetar, porque el respeto es hacia los demás y obedecer en más puntual a tus padres, a quienes se preocuparon de traerte al mundo y por su puesto darte todo lo necesario para defenderte de la misma y pero haciendo saber quién es el que manda hasta que vos puedas volar por sí solo, por siempre los padres nunca te abandonan pero, también uno se nutre de buenas costumbres, de hacer una vida ordena y también de tratar de continuar la vida de nuestros padres, pero poniendo bien en claro, no haciendo lo que nuestros padres no pudieron, sino que lo que nuestros hijos quieren ser y ahí se saca a la luz que no es lo mismo obedecer que respetar.

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