Como empleada de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), mi relación de trabajo me otorga varios derechos. Si estoy resfriada, tengo el derecho a reposar en mi hogar sin miedo a perder mi salario. Esta seguridad de ingreso también está garantizada si algún día tuviera un bebe y quisiera pasar con él o ella sus primeros meses de vida.

Como funcionaria internacional mis derechos se rigen por una normativa especial, pero muchos de los mismos derechos se aplican a los empleados en la Argentina, por el marco que otorga la ley de contrato de trabajo, entre otras normativas o convenios. Sin embargo, si bien las trabajadoras de casas particulares son también empleadas y les corresponden muchos de los mismos derechos laborales bajo el Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casa Particulares, en la práctica sus condiciones laborales se encuentran con frecuencia por debajo de los requisitos que impone la ley.

¿Cuáles son las condiciones de trabajo en el sector? Imagínese que como empleada en una empresa de 500 trabajadores, en lugar de recibir su aguinaldo, su empleador, sin consultarle, lo reemplace por un poco de ropa o un celular, o que directamente no se lo pague. ¿Estaría contenta? ¿Lo reclamaría? ¿Consideraría usted a esta empresa un buen empleador? En el servicio doméstico, la mayoría de las empleadas carece de los derechos laborales otorgados por ley, como aguinaldo, licencia por maternidad, vacaciones pagas y salario mínimo.

En 2016, solamente alrededor del 25% de trabajadoras de casas particulares fueron registradas por sus empleadores; esta tasa era aún más baja para quienes trabajaban menos de 16 horas semanales.

¿Cuál es el perfil de los hogares que emplean a las trabajadoras de casas particulares?

Sabemos que la mayoría de jefes de hogar que contratan al menos una empleada doméstica son, a su vez, empleados ellos mismos. A partir de la última Encuesta Nacional de Gastos de Hogares, calculamos que alrededor del 12% de hogares en la Argentina contrata al menos una empleada doméstica. De estos hogares, casi la mitad se encuentra en la ciudad y en la provincia de Buenos Aires. Tres cuartos de estos hogares pertenecen al 40% de familias con los mayores ingresos per cápita del país. En promedio, estas familias gastan alrededor del 8% de sus ingresos en servicios domésticos.

Si las familias con los ingresos más altos del país contratan a la mayoría de las trabajadoras de casas particulares, ¿cómo puede ser que sólo el 25% de este colectivo esté registrado? Una razón podría ser un desconocimiento de los requisitos establecidos por la ley 26.844 sancionada en 2013. Antes, las empleadas que trabajaban menos de 4 horas diarias o menos de 4 días a la semana para el mismo empleador estaban exentas de ser registradas. En 1999 ampliaron el nivel de cobertura de la seguridad social a las empleadas que trabajaban al menos 6 horas semanales. A partir de 2013, cada empleador tiene la obligación legal de registrar (formalizar o blanquear) a su empleada doméstica independientemente del número de horas que trabaja por semana. La ley también incluye específicamente a quienes están al cuidado de adultos mayores, enfermos o discapacitados. Aquellos empleadores que eligen no registrar a su empleada doméstica están sujetos a la plena aplicación de la ley vigente.

El riesgo de no cumplir
¿Qué significa la plena aplicación de la ley? Un riesgo es la falta de cobertura por parte de una aseguradora de riesgos del trabajo (ART). ¿Qué pasaría si tuviera un accidente mientras estaba trabajando en la empresa imaginaria de 500 empleados? La ART de la empresa cubriría la indemnización correspondiente. En el caso del servicio doméstico, para los empleadores que registran a sus empleadas en la AFIP, una parte de los aportes es destinada a la cobertura de un seguro en caso de accidente. Sin embargo, si la empleada no está registrada, y se cae o se incapacita en el hogar, el empleador directamente tiene que cubrir por sí mismo el total de la indemnización, lo cual es un riesgo importante. Otras prestaciones de la ART pueden incluir el pago de haberes a la trabajadora durante licencias por enfermedad, accidente laboral y cobertura in itinere.

Un beneficio adicional para los empleadores es la deducción de salarios y contribuciones del impuesto a las ganancias.

Por todas esas razones, en este próximo Día del Personal de Casas Particulares que se celebrará mañana, 3 de abril, vaya una felicitación a los empleadores que han registrado a su empleada, y una invitación a los demás a hacerlo, para garantizar a todas las empleadas domésticas un trabajo decente y ser usted un buen empleador.

El trabajo en casas de familia
Del total de ocupados, el 7% está en tareas domésticas

Definición

Según la definición del Convenio 189 de la OIT sobre Trabajo Doméstico, ratificado por la Argentina, trabajo doméstico es “el trabajo realizado en un hogar u hogares para los mismos”.

El peso en el mundo laboral

En la Argentina el conjunto de los trabajadores de casas particulares no está solamente integrado por las personas que realizan tareas de limpieza, sino también por los caseros y los cuidadores (no terapéuticos), entre otras especialidades. Según la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, desde 2003 el sector de servicio doméstico representó, en promedio, al 7% del total de ocupados. Y alrededor de 97% de las personas que están en esta actividad son mujeres.

Reglas vigentes

Aprobada en 2013, la ley 26.844 es la que rige las relaciones laborales cuando se trata de personas que trabajan en casas de familia. Además, anualmente se actualizan los salarios de cada categoría según una decisión de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares. Los empleadores tienen la obligación, por otra parte, de ingresar contribuciones sociales, con destino al financiamiento de una obra social, la jubilación y el seguro de riesgos del trabajo.

La autora es especialista en mercados de trabajo inclusivos de la OIT

Fuente – Diario La Nación

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