Mariano Bosch, CEO de Adecoagro junto a su equipo en uno de los campos que explotan en Brasil.

La cooperativa láctea define su destino en una asamblea el próximo 12 de abril. Pero las cartas ya están echadas y el comprador sería Adecoagro.

Ahora que el traspaso de SanCor parece tener fecha, tras la convocatoria a la asamblea de socios el próximo 12 de abril en Sunchales, comienzan a conocerse detalles de una negociación compleja por la situación casi de quebranto de la cooperativa de la que dependen numerosos pueblos del interior de Córdoba y Santa Fe. A fines de noviembre de 2016, Adecoagro le presentó a Ignacio Werner, el veedor en nombre del ministerio de Producción, la que iba a ser la única oferta por SanCor: US$ 100 millones por las tres plantas de Morteros, Devoto y Chivilcoy, además del centro de distribución de Don Torcuato. No obtuvo respuesta y la firma que dirige Mariano Bosch prefirió dar en ese momento un paso al costado. Desde el propio Gobierno acercaron a SanCor la propuesta de Fonterra, la cooperativa neocelandesa que es la mayor productora de lácteos del mundo. Fonterra envió a Buenos Aires a un funcionario de origen argentino y a un gerente de segunda línea pero nunca dio un paso formal, ni siquiera una carta de intención. Cuando Adecoagro se enteró que las tratativas con Fonterra estaban en un punto muerto, volvió a escena con la propuesta de crear una sociedad anónima a la que se traspasan todas las plantas y el personal. En la SanCor residual quedarían los pasivos. La semana pasada firmaron el due dilligence, según consignó la especializada eDairy News. Para Adecoagro, con 7.000 vacas en ordeñe que producen bastante más que el promedio nacional, además de manejar 435.000 hectáreas entre Argentina, Brasil y Paraguay, SanCor implica un salto para la integración productiva y convertirse en líder regional. Se quedaría ahora con todas las plantas, tal vez por la misma plata, los US$ 100 millones iniciales.
A juzgar por los planes de Tasa, una de las líderes en logística, las inversiones están robustas. Jorge Ader, alma de esa compañía, acaba de invertir $ 22 millones en bitrenes, esos camiones que duplican capacidad y que los empleará para transportar desde Concordia en Entre Ríos a Escobar la producción de la maderera Masisa. Para Unilever están construyendo un centro logístico de última generación en Paraguay de 20 mil metros cuadrados que será el más moderno de la región con una inversión de US$ 15 millones, mientras manejan la distribución de medicamentos a Bagó y la cada vez más exigente para líquidos y alimentos a Pepsi. Cuando se le consulta a Ader cómo se lleva con el sindicato dirigido por la familia Moyano dice: “Es una relación de mucho respeto, pero antes que el sindicato está la ley y juntos trabajamos para mejorar la productividad que es nuestro gran desafío”. Acostumbrado a pensar en grande, Tasa, que ya es una firma regional de la mano de sus clientes, está en pleno salto hacia Europa y con planes para asociarse en proyectos de tecnología nada menos que con el correo francés.
Según un informe de la consultora Hidalgo & Asociados, el 20% de las empresas tiene previsto realizar inversiones este año y un 30% sumaría personal. Otro dato acerca del sondeo entre 240 ejecutivos de empresas grandes: la discusión sobre gradualismo o shock parece estar saldada. “El gradualismo es opción preferida por la mayoría de los encuestados”, señala el estudio. El dato más alentador es que se están acabando las reducciones de personal. En octubre, 40% de las empresas señalaba que durante 2017 habían achicado estructuras; mientras que ahora, las que proyectan que disminuirán su personal son apenas 13% y que aumentarán, el 30%.
Andres Klein, con partida de nacimiento en Buenos Aires, licenciado por la UBA y con master en la Universidad de Nueva York , se radicó en Manhattan como director de AcKman-Ziff un poderoso banco de inversión. Años más tarde fundó BH Investment Group con operaciones en Nueva York y Miami y activos valuados en US$ 400 millones al sur de la Florida y en Nueva York. Pero la novedad es la relación entre Klein y la organización Techo que ha construido más de 100.000 viviendas para gente sin recursos. Klein acaba de crear Home 4 Home. La idea es que por cada venta en los condominios lujosos de Estados Unidos se done una casa de transición para las personas que viven en extrema pobreza en América Latina.

Mariano Bosch, CEO de Adecoagro junto a su equipo en uno de los campos que explotan en Brasil.

 

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