Qué triste es saber que en la vida nos vamos quedando solos, porque uno nace en un seno familiar donde están los abuelos, padres, hermanos, primos y así nos vamos conjugando a la par de muchos de los familiares que vamos conociendo con el paso de los años, estos nos permiten ir conociendo a muchas familias e ir sabiendo cómo es saber vivir la vida.

Es hermoso estar rodeado de la familia que a lo largo de nuestra existencia nos hace vivir y pasar momentos a agradables, alegres, donde podemos disfrutar los hijos, en cuanto a su crecimiento, su primer día de clase, el ingreso a la facultad, el inicio de su vida laboral y así sucesivamente hasta llegar a una de las etapas de la vida, donde quedarse solos es una verdadera pena, porque los recuerdos no alcanzan para que alguien te abrace, dialogue con voz, tomes unos mates, compartir un rato con amigos, compañeros de escuela, amigos de la vida y eso con el paso de los años se torna difícil seguir la vida.

Esto nos hace reflexionar de muchas maneras, porque uno trata de hacer de la mejor manera la vida, pero como en toda familia, cada uno toma su camino y los padres o abuelos, por más que nos pese, nos van olvidando de a poco y cuando las cosas no son como parecen, terminamos en un  asilo de ancianos o peor todavía olvidados por la calle o mendigando, para poder sobrevivir en esta cruel vida.

No es que a todos nos toque la misma suerte es que hay una sola realidad y es muy cruda la vida de las personas que han entrado en la mejor etapa de sus vidas, pero por las circunstancias se han tenido que quedar solos, por la pérdida de un ser querido, por algún accidente o solo por el paso de los años que no hay nadie que le escapemos a esto, porque así es la vida y la tenemos que tomar como es, estamos de paso y para cumplir una misión encomendada.

No siempre es bueno ver a las personas deambular por la calle sin un rumbo seguro, porque nosotros vemos a algún linyera, mendigo o pordiosero y no sabemos qué camino está por tomar o donde va a dormir o si en realidad comió ese día o hace mucho tiempo que no toma un baño caliente o un plato de comida, que lo pueda seguir insertando dentro de una sociedad un poco más normal.

La tristeza te invade cuando en realidad este flagelo te toca en carne propia, con los abuelos, padres, tíos, que por un desatino familiar, o hablando claro para sacarse a los padres de encima porque a cierta edad son un estorbo, no saben en general los yernos y nueras, como hacer los tramites rápidos para que estas personas que cuando les sirvieron, fueron buenas personas y que ahora que ya no los pueden ayudar, hay que sacarlos del sistema.

Ojala podamos pensar de otra manera, esto no tiene margen de error, porque a todos nos va a pasar y nos está pasando y no sabemos defender a nuestros padres o abuelos, porque nos dejamos atraer por lo que nos dijeron de afuera, porque es más fácil dejarlos internados en un lugar donde tienen las necesidades básicas, pero están presos de sus sentimientos y libertades y nunca más van a tener ese calor de familia, de los nietos, hijos, que siempre están pendientes de lo que te pueda ocurrir, es cruel pensar así, pero hay que sacarse la venda, de que todas las personas que pasan por esto, eligen la mas fácil y a otra cosa mariposa.

Por Hector Orozco



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