“La corrupción es como el tango, se baila de a dos, decimos los argentinos”

Lo afirma la titular de Transparencia Internacional, la argentina Delia Ferreira. Y señala que es un mal tanto del sector público como del privado.

Mientras los escándalos de corrupción agitan la política en países de todos los continentes y cada vez más funcionarios quedan envueltos en denuncias, la presidenta del organismo anticorrupción Transparencia Internacional (TI), la argentina Delia Ferreira Rubio, llamó a los gobernantes a impulsar medidas que incentiven a la ciudadanía a denunciar prácticas corruptas. El objetivo, afirma, es que los casos se investiguen y se sancione a los culpables de “los dos lados del mostrador”.

“La corrupción es como el tango, decimos los argentinos, se baila de a dos. No es cuestión solo de mirar al sector público, sino también al sector privado”, señaló Ferreira en una entrevista con la agencia DPA en Berlín. La jurista remarcó que las principales víctimas de las prácticas corruptas son los ciudadanos de a pie porque el dinero que se “esfuma” es el que deja de invertirse en servicios públicos.

-Usted fue elegida en octubre como presidenta de Transparencia Internacional. ¿Con qué objetivos y retos asume este nuevo cargo?

-Quiero mantener la lucha que ya hemos desarrollado pero también mi objetivo pasa por enfrentar problemas nuevos que se van planteando. La corrupción va cambiando su forma o los corruptos van encontrando nuevas formas de llevar adelante su actuación. Creo que tenemos, por ejemplo, que volcarnos a analizar muy bien cómo podemos usar la tecnología en la lucha contra la corrupción o usar la tecnología en el logro de mayor transparencia.

-Su antecesor, José Ugaz, es peruano. Usted, argentina. ¿Son los latinoamericanos quienes más batalla presentan contra la corrupción?

-Tenemos un problema en la región, obviamente. Si vemos el Indice de Percepción de la Corrupción, la mayoría de los países latinoamericanos estamos flanqueados abajo, con dos excepciones valiosas, Chile y Uruguay. Eso demuestra que la corrupción no es algo exclusivo de los países del sur, de los países latinos.

-¿Hay países vacunados contra la corrupción?

-Siempre digo que corrupción puede haber en todos los países del mundo. La diferencia radica en cómo reaccionan esos países frente a los casos de corrupción tanto institucional como socialmente. No basta con tener las instituciones, la lucha contra la corrupción requiere la participación de la ciudadanía. Hay sociedades que son cero tolerantes a la corrupción y eso incentiva a las instituciones a actuar. Hay otros países que se mueven con el argumento de “roban pero hacen” o “todos son iguales” y esa indiferencia de la ciudadanía genera el caldo de cultivo para la corrupción.

-¿Cuáles cree que son las medidas más urgentes que deberían adoptar los gobiernos para la lucha contra la corrupción?

-Yo tengo una fórmula de cuatro letras “i” que me parece que, si las abordamos, solucionamos el problema: más información, más integridad, menos impunidad y menos indiferencia. No es que los gobiernos no hayan hecho nada, porque muchos gobiernos están trabajando en acceso a información pública, pero hay muchas cosas que corregir, desde el nombramiento de jueces, la forma de incentivar que existan testigos protegidos o denunciantes de corrupción para que los casos se investiguen y se sancione a los culpables de los dos lados del mostrador. Porque no es cuestión solo de mirar al sector público, sino también al sector privado.

-¿Con esta fórmula mágica se solucionaría?

-También es muy importante la recuperación de los activos corrompidos, que muchas veces han salido de los límites de los países donde hay corrupción y están en bancos de países mejor posicionados en los ránkings en materia de lucha contra la corrupción.

-¿Quién sufre más la lacra de la corrupción?

-Las víctimas de la corrupción son los ciudadanos de a pie. Esos son los que sufren, porque el dinero que se fue por corrupción es el que falta en educación, hospitales, desarrollo o infraestructuras. Toda la sociedad. Si uno fuera consciente de que la víctima es uno, probablemente sería más activo.

-¿Falta más cultura democrática entre los políticos o entre la sociedad civil?

-Falta entre los políticos y entre los ciudadanos. Yo creo que no hay democracia si no hay demócratas, ciudadanos comprometidos. Mi lucha contra la corrupción tiene mucho que ver con la democracia, lo que estamos discutiendo es la calidad de la democracia. Si uno busca la definición de democracia, siempre ve que existe una conexión directa con la transparencia.

-¿Considera que filtraciones como los “Paradise Papers” o los “Panama Papers” ayudan a concientizar a la sociedad?

-Sí, en el momento. Generan escándalo pero la movilización que produce el escándalo no es duradera, sino que se apaga porque en muchos países tenemos hoy un escándalo y otro la semana que viene y la gente se olvida del escándalo anterior. Desde Transparencia Internacional lo que nos interesa más que estos casos es transparentar quiénes son los verdaderos y últimos dueños de estas cuentas.

-En este momento están saliendo a la luz muchas denuncias de abusos sexuales. ¿Abordan desde Transparencia Internacional el abuso sexual como una forma de corrupción?

– Sí, el año que viene el tema de la mujer va a ser central (en Transparencia Internacional). Ya hemos trabajado en el pasado en temas de género y corrupción y mi compromiso en la asamblea fue que vamos a trabajar en eso.

-Usted ha vivido en España, donde en los últimos años se han destapado numerosos casos de corrupción. El propio presidente del gobierno, Mariano Rajoy, es sospechoso de haber recibido pagos en negro de su partido. ¿Cree que la justicia española es independiente?

-No tengo conocimiento para decir si sí o si no. Pero eso se muestra andando. Cuando existen los casos y la justicia aplica las sanciones en un tiempo oportuno, demuestra que tiene la independencia necesaria. Pero los partidos tienen también una responsabilidad en esto, no necesitan esperar a que un juez reaccione. En política no solo hay que ser honesto, sino también parecer honesto. La percepción es muy importante en materia de corrupción.

-¿Ve avances en España en la lucha contra la corrupción? ¿Sentar a la hija del rey Juan Carlos I y a su marido ante la justicia fue una señal en este sentido?

-Fue una manera de demostrar que todos somos iguales ante la ley, que le trasmite a la sociedad que no hay privilegios. La justicia se ha sentido fuerte para llevar el proceso hasta el final. Eso es una señal positiva. Cuando se produce una sentencia de este tipo la gran pregunta es, ¿es sostenible en el tiempo el cambio producido? El gran desafío es que esas reacciones que vamos viendo puedan sostenerse en el tiempo y eso supone que no podemos confiar solo en las personas que se arriesgan para luchar contra la corrupción, sino que tenemos que generar las instituciones y la educación para que ésa sea la forma correcta de hacer las cosas.

-¿Y qué dice de Brasil, que celebra elecciones presidenciales el próximo año con Luiz Inácio Lula la Silva como candidato favorito y sentenciado por corrupción?

-Esa es la sociedad, vamos a ver qué dice la sociedad brasileña. Habrá que ver si los casos de corrupción afectan a sus posibilidades. Pero cuando uno habla de elecciones, la pregunta es, ¿vota la sociedad en función de la integridad de la persona o vota por razones económicas o vota porque el otro aspirante es peor y entonces vota al menos malo?

-¿En qué medida la crisis de Venezuela está relacionada con la corrupción?

-Es muy difícil saber qué fue primero pero la corrupción es enorme en Venezuela y eso va acompañado de un mal manejo de los fondos públicos en grado extremo. El otro elemento que es una amenaza seria en la región, pero particularmente en Latinoamérica, es el ingreso de dinero del crimen organizado a la política y a la influencia política.

-¿Cómo ve el futuro de Venezuela?

-Todos deseamos que haya una salida institucional pero cada vez es una cosa peor, desde el punto de vista institucional. Es difícil.

-¿Y el futuro de la lucha contra la corrupción?

-Me parece que el tema está tan en la agenda, que los funcionarios, aunque sea a regañadientes, están poniendo atención al tema y diciendo “tenemos que hacer algo”. Lo que hay que lograr es que haya demanda de transparencia porque ése será el soporte para que los cambios sean permanentes. Valoro que los políticos quieran mejorar en ese ránking porque es el que todo el mundo mira, también los inversores.

“En la Argentina hubo avances”

En la entrevista con DPA, la titular de Transparencia Internacional habló de las denuncias de corrupción que carcomen a la política en distintos países y se refirió, en especial, a la Argentina.

-En relación a su país, Argentina, ha habido avances en la lucha contra la corrupción.

-Hemos pasado una época larga con el Gobierno kirchnerista donde hubo mucha corrupción, se está destapando en estos momentos. El gobierno actual, durante su campaña, ya hizo un compromiso a favor de la transparencia. Ha habido avances importantes, por ejemplo, después de muchos años de batallar, ahora tenemos una ley de acceso a la información pública. Eramos casi el único país de Latinoamérica que no la tenía. Se avanzó también a la hora de generar herramientas para luchar contra la impunidad y en las presentaciones de declaraciones de intereses de los funcionarios.

-¿Qué otras medidas debería adoptar Mauricio Macri durante su mandato?

-Una asignatura pendiente es la reforma de la ley de ética pública y la consagración de una oficina anticorrupción realmente independiente del gobierno de turno. Para mí ese es el punto clave. No podemos poner al que controla a depender del controlado.

Fuente: DPA

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