Independiente ganó la primera final y va al Maracaná por la gloria

INDEPENDIENTE FLAMENGO Sudamericana foto MARCELO CARROLL

De menor a mayor. Con el puño apretado y la ilusión intacta. Independiente dio vuelta una final ajustada y de ida y vuelta contra Flamengo para dar el primer paso rumbo a la gloria. Luego de un arranque adverso, lo dio vuelta, ganó 2-1 con los goles de Emmanuel Gigliotti y Maximiliano Meza y llevará una ventaja al Maracaná donde el próximo miércoles se jugará la revancha.

En ese mítico escenario, el Rojo buscará levantar la Copa Sudamericana y ganar un título internacional después de siete años.

 

El arranque no fue el esperado para el equipo argentino. Porque no pudo imponer condiciones. Ni siquiera arrinconó a su rival como suele ocurrir en los primeros minutos de los partidos coperos.

Fue Flamengo el que manejó los hilos del partido en el inicio.Con pelota al piso y andar sereno, el equipo brasileño se plantó de igual a igual en el Libertadores de América. No sufrió la presión de la hinchada local que colmó el estadio. Y encima se encontró rápido con el gol que abrió la cuenta y potenció sus buenas intenciones.

Iban apenas 8 minutos cuando voló un centro perfecto desde la izquierda y Réver, en el corazón del área, le ganó el duelo a Alan Franco, y metió un cabezazo potente y ajustado para el 1-0. Fue un baldazo de agua fría para el Rojo.

Lo que era tranquilidad y optimismo empezó a mutar en apuro y nerviosismo.


Pero con la obligación de salir a empatar se vio lo mejor de Independiente. Reaccionó el equipo de Holan. Y empezó a empujar a los brasileños contra su arco. Con Martín Benítez y Maximiliano Meza flotando en tres cuartos de cancha, desde las bandas hacia el centro.

El empate llegó cuando el Rojo ya lo merecía. Había avisado con un centro de Benítez que no llegó a conectar Barco. Y concretó con una gran jugada colectiva: Meza, Benítez y Gigliotti. Definición exacta y de primera del ex delantero de Boca para desatar el grito del 1-1.

El segundo tiempo fue de ida y vuelta. Sin pausa en el medio, Flamengo no se refugió contra el arco de César y era peligroso cuando disponía de espacios y manejaba la pelota con Diego, Everton Ribeiro y Paquetá, tres mediocampistas de ataque.

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