Rímolo será detenida y pasará 7 años y medio presa

La Justicia se alista a detener a Giselle Rímolo para que termine de cumplir una condena a 9 años de prisión. La sentencia fue confirmada por la Corte Suprema por ejercicio ilegal de la medicina.

Giselle Rímolo será detenida luego de que quedara firme la sentencia dictada en su contra por el Tribunal Oral Criminal 7.

La Policía ingresó a su casa para trasladarla a Tribunales.

La mediática ya cumplió un año y siete meses de prisión, por lo que restan cumplirse 7 años y 5 meses (de una condena de nueve años).

Según contó el psiquiatra Enrique De Rosa, que esta mañana la visitó en su casa de la localidad bonaerense de Don Torcuato, la mujer está en una internación domiciliaria por algunos problemas psiquiátricos, de acuerdo a documentación presentada por sus defensores.

La Cámara Federal de Casación Penal confirmó la sentencia en su contra por “estafa, hurto, tráfico de mercaderías peligrosas para la salud, ejercicio de la medicina con promesa de curación, defraudación en la calidad de las cosas, defraudación por contrato simulado y falsificación documento privado”.

En tanto, su hermano Fabián, que había recibido 4 años de cárcel como coautor del delito de estafa en concurso ideal con tráfico de medicamentos peligrosos para la salud, reiterado en setenta ocasiones, se presentó el último lunes en el tribunal y quedó detenido.

Asimismo, en la causa fueron absueltos el farmacéutico Ricardo Rodolfo Delgado y las médicas Magdalena Martínez y Susana Beatriz Secardini, al igual que Soldán.

La mujer dirigía en el barrio porteño de Belgrano la clínica llamada “CIDENE”, dedicada a tratamientos nutricionales para el descenso de peso. Se trataba de un establecimiento que atendía gran cantidad de pacientes, cobrando considerables sumas de dinero.

Según se comprobó, los pacientes eran inducidos a creer que Rímolo era médica, puesto que aquella aparecía en programas radiales y televisivos y era presentada como “doctora Rímolo”, en tanto que en la clínica vestía un delantal con un bordado que decía “Dra. Rímolo”.

Además se instruía al personal de la clínica para que la llamaran de esa forma y exhibía en su consultorio diplomas que solamente una profesional médica podía obtener, llegando incluso a cobrar una tarifa mayor por la consulta con ella que la correspondiente a la atención con otro integrante del personal.

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