FELIZ DIA DEL CANILLITA

Hoy es un día muy especial, porque desde muy pequeño escuchábamos al repartidos de diarios cuando llegaba al barrio o lo encontrábamos vendiendo los diarios y revistas en su kiosco y como ellos son parte de nuestra infancia, niñez, adolescencia y madurez, terminábamos contándole casi parte de nuestras vidas y con el paso del tiempo, nuestros hijos y nietos quería experimentar la misma vivencia y hablar con aquellas personas que día a día nos daban las noticias de la ciudad.

Ese clarín mañanero que nunca deja de comunicarnos las novedades de una ciudad, donde por lo general todas las personas que pasan a diario a ver o comprar el diario, se termina formando una amistad y una manera de confidente con aquella persona que solo te pregunta cómo estas y hace de que nosotros pasemos a contarle nuestras vidas y ahí se empieza a tejer una amistad que hasta nuestros días sigue perdurando.

En mis pagos existen canillitas que dejaron huellas imborrables como Roberto Castro, el Chacho Miranda, Esther Bescia, Rodolfo Blanco y el flaco Guito, entre muchos de los actuales canillitas que surcan las calles de la provincia y no es para menos, estas personas están despiertas más de la cuenta, porque a la hora que sacan los diarios de la distribuidora, el ordenar todas las secciones del periódico y a su vez empezar a distribuir a todos los clientes, como las tortitas calientes de cada mañana, y con el amanecer del sol, estas personas no descansan, pero son las palomas que se despiertan bien temprano para dar las primeras noticias del día.

Hay mucha tela para cortar, porque hay que hacer este sacrificio que no muchos se dan cuenta del tiempo que ocupan para los demás y no para ellos que como todos los empleos que siguen un patrón de juego muy distinto, porque pueden descansar los fines de semana y estas personas tienen que sudar de lunes a lunes y de paso son como los psicólogos de las personas que siempre le cuentan una pena o una alegría a los canillitas.

Ojala podamos copiar parte de las vivencias de estos seres extraordinarios que supieron ser parte del ser de los puntanos y que a la larga entraron de manera indirecta a las familias y son y serán parte del diario vivir, porque no solo es repartir un periódico o una revista, esta esa comunicación y respeto con el cliente que sale a comprar el diario, la revista deportiva, la de chismes y cuantas otras más, pero al entablar el dialogo con esa persona escondida detrás del kiosco, hay muchas historias dentro de ellos, que no muchos sabemos y que sin embargo guardan a fuego, porque los clientes les confían cosas personales y uno siempre recurre al canillita para sacarse las dudas o simplemente para preguntarles una dirección.

Abrazo enorme a todos aquellos que sienten la profesión y que a lo largo de la vida, pudieron delegarla en sus hijos, nietos y que se siguen tejiendo historias de todo tipo, que solo el cliente y el canillita saben de qué se trata, feliz día para todos y que sigan divulgando las buenas noticias, por cada uno de los lugares de nuestra querida ciudad.

 

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