El calvario de las promesas incumplidas

Siempre caemos en el mismo pozo, porque cuando nos necesitan para trabajar en algún proyecto, en alguna campaña, en tratar de encaminar las cosas que por algún motivo se encaminaron mal, o que si por esas cosas de la vida, se enfocaron desde un punto equivocado y creemos que si nos juntamos y trabajamos en pos de un fin común, podemos lograr a encaminar el barco y ponerlo en alta mar.

Pero todas esas hermosas promesas que se nos muestran antes de dejar nuestra manera de pensar y hacer y que en pocos segundos queda plasmado dentro de una caja de cartón, con escudos y directivas de cómo se arma y por donde debemos ubicar el sobre, pero no solo dependemos de que pasa al otro día, de acuerdo a los resultados varias son las posibilidades que te podes encontrar y no sé si están en condiciones de resolver todo lo que se prometió.

Es que hay que ver la realidad tal cual es, las necesidades de la gente son extremas, falta de todo y no hay nada que pueda apalear tanta pobreza y tan mala manera de vivir la vida, o porque a cada proyecto es distinto a los demás, no todos sacan la misma tajada, algunos no se fijan que si pueden aventajar al contrario o realmente se solidarizan con la gente que en realidad están pidiendo a gritos que los ayuden.

Pero están esas personas que se sienten importantes dentro de un grupo de personas y que porque su manera de vestir es distinta y que habla o le permiten llegar a comunicarse con la gente, se sienten revestidos de un color especial y que nadie, ni nada los pueden tocar, pero no es el método que la gente está esperando, las personas necesitan que uno se sienten junto a ellos y compartan un día completo y puedan sacar las conclusiones, no solo de palabras, sino de vivencias personales y ahí cuando las personas que se sientan a ver qué cosas están faltando o que es lo que la gente habla de entre casa, de esas personas que solo las ven detrás de una pantalla de televisión, pero que jamás tendrán la posibilidad de estar junto a ellos.

Lo mejor es tratar de ser más terrenal a la hora de prometer y saber si están necesitando cosas puntuales o están atravesando un momento por demás crítico y nadie se quiere comprometer, algunos para no quedar manchados en sus fojas y otros que no les da el cuero, pero que se sienten parte de un  triunfo, pero que les cuesta aceptar que se ha perdido y no todos tiene la grandeza de reconocer que solo son personas, como todos los seres humanos, con aciertos y errores y que a nadie se lo tiene que dejar de lado, porque la vida tiene muchas vueltas y nadie tiene el lugar asegurado por que fue a un recinto y dejo en el sobre su opción y que en caso que los demás dejaron otra cosa, no es que está equivocado, es solo que no todos pensamos de la misma manera y que nadie actúa de manera autómata.

Jamás tenemos que desproteger a las personas, porque son ellas las que con errores o no, eligen o dan su voto, para que muchos de las personas que antes estaban sentados detrás de un escritorio y que ahora gozan de otra posición económica, social, cultural, etc. Son a causa de esos miles de hombres y mujeres que dieron su posición o sus ganas de poder o quieres cambiar el rumbo de un país.

Por Hector Orozco



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