El papa Francisco festejó ayer su cumpleaños 81 con un grupo de niños asistidos en una clínica vaticana y recibió las felicitaciones de 25.000 fieles en plaza San Pedro, además de los saludos que le llegaron desde todas partes del mundo. Como regalo, le llevaron una pizza de 4 metros de largo preparada por el maestro pizzero Vincenzo Staiano. En medio de 81 globos de colores, el pontífice aseguró que “la alegría de los niños es un tesoro: debemos hacer lo que sea para que ellos se sientan siempre alegres, porque la alegría es como una tierra buena que hace crecer bien la vida, con buenos frutos”.

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