Abuso de poder y seducción, claves para someter a una víctima

El caso de las siete jóvenes que denunciaron por abuso a un profesor de teatro revela el grado de poder que pueden tener quienes están en situación de jerarquía. Como prevención, es necesario comenzar a educar desde chicos.

Siete mujeres denunciaron a un ex coordinador de un taller de teatro de un centro la UBA (el Centro Cultural Sábato) por haberlas sometido a una serie de rituales y abusos sexuales de los que recién tomaron conciencia años después, ya alejadas del abusador.

Pero, cómo una persona puede llegar a someter completamente la voluntad de muchas otras, hasta el punto que llegaran a admitir hoy que “no existía la opción de irnos”, como le dijo una de ellas a Clarín.

“Estas situaciones tienen que ver con el abuso de poder y la capacidad que tienen algunas personas, mecanismos psicopáticos, técnicas que manejan muy bien para que la víctima quede sometida a su voluntad. El abusado está a su servicio, para él esas personas son objetos, cosas, que usan según sus ganas y necesidad”, explica la doctora Nora Leal Marchena, médica psiquiatra de la comisión directiva de la Asociación de Psiquiatras de Argentina (APSA).

“Se trata de violencias. Que no haya violencia física no significa que no haya violencia psíquica. Cuando hay relaciones de jerarquía o poder, esto genera de alguna manera algún tipo de presión. Y estas personas se sirven de ese poder para amedrentar. Suelen ser personalidades seductoras, que generan un efecto hipnótico y dejan a la víctima sin defensas”, coincide el doctor Juan Eduardo Tesone, médico psiquiatra y psicoanalista miembro titular de la Asociación Psicoanalista Argentina (APA). “Por eso sucede muchas veces que recién al cabo de cierto tiempo, que puede durar meses o años, la víctima puede ver retrospectivamente lo que le pasó”, añade.

Otra característica de este tipo de personas es que tienen gran capacidad de enredar a quienes los pueden llegar a acusar. “Cuando lo encaran, tienen una capacidad tan envolvente, que convencen a quienes les vienen a reclamar. Primero intentan seducir, y pero si del otro lado la persona no se deja seducir, se vuelven agresivos y muy hostiles”, explica Leal Marchena.

Por eso, remarcan los especialistas, es fundamental la prevención desde chiquitos, explicarles a los chicos que no siempre deben obedecer a los adultos. “Tradicionalmente, la educación consiste en decirles a los chicos que siempre debe decirle que sí al adulto. La idea es que sepan que no. Ellos deben saber que el cuerpo les pertenece y nadie puede hacer uso del cuerpo de ellos. En caso de que alguien requiera el uso de su cuerpo, decirles que eso lo tienen que consultar con los padres”, dice Tesone.

Para que esto suceda, añade, debe haber diálogo, se debe hablar el tema en familia. “Esto no es educación sexual. Es prevención del abuso de otro sobre el cuerpo. La educación sexual no apunta a prevenir este tipo de violencia. Increíblemente, aunque estamos en el siglo XXI el tema sexo sigue siendo tabú. En los medios se habla, pero en forma trivial. Y dentro de las familias el tema está silenciado”, dice y reclama políticas de Estado en este sentido.

“A las víctimas hay que reforzarles la idea de que no tienen que hacer algo que no quieren. A los chicos advertirles y siempre decirles que cuando no quieren algo, digan que no. Y si no pueden decir que no, no se queden. Que se vayan. Aunque sea su maestra o profesor. Lo suelen hacer jefes, maestros, personas que tienen cierto poder o autoridad. Los padres, cuando lo hacen son los casos más graves porque los chicos no tienen a quien recurrir”, añade Leal Marchena.

 

DEJA TU COMENTARIO